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La Generalitat traslada a la Unión Europea su preocupación por el impacto del recorte de derechos de emisión en el sector cerámico e insta a revisar la propuesta

La Generalitat traslada a la Unión Europea su preocupación por el impacto del recorte de derechos de emisión en el sector cerámico e insta a revisar la propuesta

El secretario autonómico de Industria, Comercio y Consumo inicia una ronda de contactos para defender en Europa los intereses de la industria azulejera. La Generalitat considera la actual propuesta una “nefasta noticia” para la economía valenciana y pone

Por Redacción | 10-12-2025
La Generalitat ha iniciado un diálogo directo con las instituciones europeas a través de una ronda de contactos con representantes del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea con el objetivo de trasladar su preocupación ante la propuesta de recorte de los derechos de emisión gratuitos asignados a la industria cerámica. En este contexto, el secretario autonómico de Industria, Comercio y Consumo, Felipe Carrasco, ha mantenido una primera reunión con la eurodiputada y miembro de la Comisión de Medio Ambiente, Susana Solís. Tras el encuentro, Carrasco ha explicado que la Generalitat “continuará reuniéndose con los distintos representantes europeos para revisar los cálculos que sustentan estos recortes”, una propuesta que ha calificado directamente como “una noticia nefasta para la economía valenciana y para un sector que ya está sometido a una elevada presión regulatoria y de costes”. Según ha subrayado, la aplicación de la propuesta actual supondría “una merma absoluta de la competitividad y desembocaría, a medio plazo, en la eliminación de numerosos puestos de trabajo en la industria azulejera de Castellón”, una actividad estratégica para la economía valenciana. Carrasco ha defendido la necesidad de adoptar “medidas urgentes” ante la creciente desconexión entre los objetivos climáticos europeos y las tecnologías actualmente disponibles para sectores industriales intensivos en calor, como el cerámico. En sus palabras, esta brecha “está comprometiendo seriamente la capacidad de la industria española para seguir liderando esta transición ecológica sin poner en riesgo su actividad”. El secretario autonómico ha puesto en valor “el enorme esfuerzo” que está realizando el sector cerámico y su firme compromiso con la sostenibilidad y la eficiencia energética. Ha recordado que, pese a ser un sector catalogado como de difícil descarbonización, “cumple con las regulaciones más exigentes de la Unión Europea en materia de emisiones e invierte de manera constante y significativa en procesos productivos más eficientes y limpios”. No obstante, ha advertido de que los crecientes costes del Comercio de Derechos de Emisión, la reducción de la cogeneración y la falta de alternativas tecnológicas viables a corto plazo “están deteriorando aceleradamente la capacidad inversora del sector y derivando ya en la paralización o aplazamiento de proyectos industriales relevantes”. Por ello, ha instado a revisar los cálculos propuestos y a impulsar acciones que permitan “evitar la pérdida de competitividad, la destrucción de empleo, deslocalizaciones, caída de inversiones y el debilitamiento irreversible del clúster cerámico español”. Carrasco ha señalado, además, que el sector cerámico constituye “uno de los pilares industriales más sólidos del país y una referencia europea”, tanto por su peso económico como por su capacidad de exportación, innovación y generación de empleo. “No podemos permitir que decisiones desconectadas de la realidad productiva pongan en riesgo un ecosistema industrial que ha sido ejemplo de modernización, resiliencia y compromiso ambiental”, ha afirmado. Por último, ha insistido en que la Generalitat “defenderá sin descanso los intereses de la cerámica valenciana para preservar esta industria líder, motor económico esencial de la provincia de Castellón, donde se concentra el mayor clúster cerámico de Europa”. La intención del Consell es mantener un diálogo “constante, constructivo y técnico” con las instituciones europeas para asegurar que la transición energética se desarrolle “con rigor, realismo y sin dejar a nadie atrás”.